Luchamos contra una especie de personas que dada su pobreza se obligan a utilizar la fuerza.
Son personas de escasos recursos que ocupan todas las esferas sociales, desde presidentes hasta el mas rudimentario vagabundo. Son personas cuyo único interés es tener el poder, inescrupulosos y muy débiles. Tan débiles que sus lideres máximos están a merced de jóvenes oficiales prestos a tomarlos presos.
Hace unos años a Colombia ingresó el espíritu de una bestia con prendas verdes con el adalid de revolución; los pobres indoctos de todas las clases sociales cayeron rendidos a sus pies; porque de una manera u otra cada uno veía reflejada la esperanza en mejora, por calidad de vida.
Fue entonces cuando el servidor mas grande y viejo de esa bestia, conmovió los corazones de pobladores pobres, no solo de Colombia también de toda Sur y Centro América. Proveyó de un discurso demagogo a todos sus lideres de campaña, llenando de odio a esa tribal multitud, horror y sangre corrieron por calles y senderos .
Pero la bestia no se queda quieta, sabe que tiene aún unas victimas; y es hoy como en Colombia se plantea la Constituyente del odio, bajo los mismos parámetros engañar para armar y destruir, esta demagogia tiene sus lideres pobres, ansiosos por tomar el poder, para que no se les incrimine en delitos graves, para continuar amasando dinero obtenido con el pago de la sangre de sus victimas; parece que no entendieran que en su pobreza también son victimas de esa bestia.
Para una guerra de izquierda o derecha o de lo que sea, se necesitan lideres pobres que la crean y victimas prestas al engaño para ser sacrificadas.
Pobre es todo aquel; que no valora la vida;
no la valora porque le falta conocimiento.
Conocimiento de lo que significa humanidad,
por sobre todo de la esencia misma de todas las cosas.
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