viernes, 3 de agosto de 2012

La crisis de ley inaplicable

Un medio de comunicación muy importante, en el complemento final de la noticia presenta la siguiente redacción:                                "Si desea expresar algún comentario puede hacerlo, evite usar algún término vulgar o comentarios ofensivos". 

Cualquier comentario puede ser ofensivo, incluso este, por el solo hecho de presentar una corrección. Lo mismo respecta al aspecto vulgar.

Este es un ejemplo simple que puede conducir a una demanda que finalmente puede afectar el patrimonio o la preciada libertad; por carecer de asistencia legal de un jurista capaz de defender su posición ante la ley. Otros casos con causas diferentes, en donde emerge la injusticia por oportunismo de hábiles raptores de riqueza cobijados bajo el amparo de la ley; tal vez emerja injusticia de un grupo tribal gestor de los peores vejamenes  pero libre gracias a ley de amparo. O el injusto caso de un asesino capturado en flagrancia quien puede gozar de libertad porque en el mismo instante del arresto no se le declararon sus derechos.

Así los infractores han recibido de algunos estados un camino allanado para delinquir; en los casos mas dolorosos de lesa humanidad han recibido amparo y subsidio de amnistía 

Hoy en ciertos lugares del mundo un político puede instigar al delito y habrá quien lo defienda alegando que tiene derecho a la libre expresión.

Esto sucede porque se ha perdido - en algunos lugares y con algunos individuos - el sentido real del Espíritu de la ley. Espíritu mismo que parte de Verdad, consistente en dar paz a los individuos.

La fuente de la ley es la que contamina entonces la ley. Un legislador podrá remediar esto si sabe discernir Verdad. Sin Verdad no hay paz; y esta no proviene de labios cuya fuente es la pasión o la razón; proviene de  mentes capaces de discernir la esencia. 

Desde las filosofías de la pasión y la razón se generaron las leyes en el mundo actual, sin embargo hay invitación  - ofrecida desde hace varios milenios - a una aplicación de la ley desde el punto claro y objetivo de Verdad. 

La ciencia nos ayuda a evolucionar, con proposición fáctica; ha de ser igual circunstancia a quien legisla con base a Verdad.