La ley de transición que será otorgada al presidente de la República de Colombia por el congreso, el marco para la paz, el nuevo modelo acusatorio de justicia, le exige a los colombianos una reflexión profunda en estos severos cambios.
Fenómenos de justicia tan trascendentales nos obligan a ser mas cautos en nuestras decisiones y compromisos, la relación interpersonal del día a día.
La metodología a la que estábamos habituados tenía como punto de apoyo lógico que el cumplimiento del compromiso esta sujeto a una sanción que puedo reclamar en derecho ante un juez. Hoy tras la humanización del conflicto sucede que antes de establecer un compromiso debe medir la capacidad de cumplimiento para alcanzar el objetivo; el modelo actual, que será removido, es:
Aceptación sujeto a sanción a cambio de aceptación esperando cumplimiento.
Esto en virtud a que el sistema al cual estamos habituados colapsó, precisamente por volumen extremo en denuncias y demandas vio disminuida la infraestructura.
Luego la responsabilidad para la ejecución de justicia es compartida; la primera etapa la cumplen los ciudadanos ejerciendo un filtro a efectos de reducir el volumen de denuncias y demandas equilibrando con la capacidad de respuesta de la infraestructura, finalmente se espera este modelo:
Aceptación esperando cumplimiento.
Luego la responsabilidad para la ejecución de justicia es compartida; la primera etapa la cumplen los ciudadanos ejerciendo un filtro a efectos de reducir el volumen de denuncias y demandas equilibrando con la capacidad de respuesta de la infraestructura, finalmente se espera este modelo:
Aceptación esperando cumplimiento.